martes, 19 de agosto de 2008

Critica callejera


Una nueva tarde en el Cerro Santa Lucia:


Comienzo comentando lo fabulosa que son mis idas al Cerro Santa Lucía; todas las veces son distintas, y cada vez que voy son distintas las cosas que voy apreciando, es como si todo fuera cambiando las veces que voy, como si una magia me envolviera y viera todo diferente.
Lo que más me llamo la atención de esta vez, fue una pileta que quizás nunca me había percatado de que se encontraba ahí.
Es una obra hermosa, llena de misterio… sus aguas cayendo, fluyendo como arena, sus colores; especialmente la estatua que está sobre la pileta, o sea, es demasiado precioso todo, aparte que el lugar que lo envuelve hace que se vea misteriosamente fantástico.
Es una obra de arte, llena de misterio, de colores, que dan aspecto de algo muy antiguo, algo remotamente encantador.
De noche se ve mas lindo aún, por el hecho de que los faroles la iluminan, lo cual hace que resalten aun más las aguas al caer, provocando una sensación de romanticismo indescriptible.
Quise muchas veces ver más allá de lo que me provocaba la escultura, si es que así se puede llamar, porque para mí eso es, una bellísima escultura, algo que para las demás personas quizás no sea mas que una pileta.
Ante mis ojos, es lo más lindo que he visto en mucho tiempo y defiendo mi postura hasta el final.
Las personas románticas como yo, seguramente me van a entender totalmente y van a concordar conmigo. Realmente la “pileta” del Cerro Santa Lucía es una obra de arte, encandilante ante los ojos de nosotros, admirablemente hermoso, admirablemente sensacional.